Nos despertamos temprano para tratar de evitar el calor asfixiante que
estamos encontrando. Desayunamos, hicimos algo de compra para la comida
en ruta y nos dispusimos a dejar atrás Bratislava, ciudad que nos gustó
muchísimo.
A las 9 en punto estábamos en ruta, o eso parecía. Como ya comentamos anteriormente el carril bici brilla por su ausencia en el centro de Bratislava, así que en un giro con bastantes coches y tranvía, atenta al tráfico me comí una botella rota que había en el suelo. Giramos hacia una calle pequeña y enseguida me dí cuenta. Sábado por la mañana, calle con poco tránsito y cubierta y cámara destrozadas. Dentro de la adversidad la buena suerte quiso que justo a los pocos minutos de estar parados desmontando la rueda sin saber a donde acudir a por una cubierta pasara un ciclista. Le pedimos ayuda y rápidamente sacó su teléfono hizo un par de llamadas y dijo "sígueme que te llevo a una tienda que está abierta". 45 minutos después volvíamos a estar en ruta y fuimos saliendo de Bratislava siguiendo la eurovelo 6.
Unos cuantos kilómetros después llegamos a un lago lleno de gente local, nos dimos un baño y continuamos.
Al cabo de un rato no hicimos un giro que deberiamos haber hecho, pretendíamos ir por
la ruta más al sur del Danubio y aunque en ese momento sabíamos que estábamos
más al norte creímos que habría un desvío en algún momento. Nos pusimos a pedalear a lo largo de lo que en principio nos pareció muy
bonito, un dique elevado a la orilla del Danubio, que en este punto era
tan inmenso que casi parecía el mar. Lo que no sabíamos era que nos estábamos metiendo en una recta infinita
de 60km, a sol cascante y fuerte viento en contra, sin ningún desvío
posible. A un lado el río, al otro llanura vacía. 30 km después nos dimos cuenta de error, pero era una locura dar la vuelta.
Unas horas más adelante encontramos un pequeño embarcadero con un
pequeño ferry q cruzaba al otro lado del río. Paramos a coger agua en
los servicios y le preguntamos a un ciclista eslovaco que iba a montar
en el ferry que cuanto nos quedaba para llegar al puente que nos sacara
de la recta. Miró su gps y contestó: -"50km". Mirando nuestro mapa
calculábamos mucho menos, así que le insistimos un poco desesperados -
"quieres decir 15" a lo que respondió con seguridad -"50". Nos la jugamos
incrédulos "míralo bien, por favor, no creemos que puedan ser más de
25, es imposible..." - " Son 50" dijo una última vez. Con más de 40 a la espalda y ante la perspectiva de 50 más sólo para el
desvío, más todos los que quedaran luego hasta Gyor, a mi me apeteció
tirarme al río y dejarme llevar. Mientras iba pensando en que punto kilométrico podía darme el fallo
cardiaco encontramos a dos ciclistas parados en la solitaria recta. Les
ofrecimos ayuda y nos pidieron herramienta, eran de un pueblo cercano.
Les preguntamos por el puente dichoso (por no decir "de los cojones" que
ya eran 3 horas de recta,sol y viento maldito), lo miraron en su
cuentakilometros, pues venían de allí y nos dijeron que 10km.
Así que nos fuimos como unas castañuelas ya aliviados de que no eran 50. Se hicieron largos esos 10, pero llegó el puente que nos sacaba de ahí. Nada más terminar el puente había unas mesitas y un puerto fluvial. Fuimos hacia las mesas como locos, muertos de hambre sacamos la comida, cogimos agua y aunque estaba empezando a caer alguna gota, nos relajamos, y con la boca llena nos preguntamos en que país estaríamos, si seguiríamos en Eslovaquia o ya habríamos pasado a Hungría.
La segunda parte de la etapa fue otra cosa. Seguimos ruta después de
comer, el camino iba entre campos de maíz y rodeaba un pueblo agrícola.
Después nos metimos en una zona de muchísima humedad entre campos en los
que vimos muchos pájaros y cigueñas.
Al rato salimos a la carretera general y poco después un cartel nos anunciaba la entrada en Hungría.
Al rato salimos a la carretera general y poco después un cartel nos anunciaba la entrada en Hungría.
20km más y estábamos en Gyor. Resulta que eran las fiestas del pueblo y estaba lleno de gente con trajes típicos. Eran las bodas barrocas y muchas parejas se casaban al mismo tiempo ese día.
Buscamos alojamiento, nos duchamos, cambiamos euros a florines y paseamos por Gyor, que es un pueblo precioso. Cenamos en la plaza mayor,abarrotada de gente,mientras oíamos un concierto y nos fuimos a descansar.





Sigo vuestro recorrido con detalle (y con envidia). Estas etapas en las que todo se complica y parece salir todo mal son las que después mejor se recuerdan, así que ánimo, que lleváis un ritmo estupendo.
ResponderEliminarMe parece buena idea poner en el título de cada día los kilómetros recorridos, así tenemos información más detallada y valoramos más vuestro esfuerzo.
Como siempre ocurre, los planes se trastocan y hay que improvisar. Estoy de acuerdo com Mino en que esos momentos son los que se recuerdan. Ánimo y a pasarlo bien!
ResponderEliminarDice Teo (con 5 años) que mucho ánimo ... Ánimo y que casi muere Pichi, pero que se salvó